Esto me recuerda a quienes cuando éramos estudiantes, no eran capaces de resolver rápidamente preguntas de alguna materia y se autoengañaban diciendo que era porque ellos eran más reflexivos, que llegaban más al fondo de las cosas, y este tipo de argumentos. Lo que pasa es que luego en asignaturas más “reflexivas”, seguÃan sacando peores notas que los más “rápidos”, y este autoengaño, con el tiempo se convirtió en autoconvencimiento.
Esta idea llevada al extremo lleva a decir cosas como que hay que prohibir el acceso libre a la cultura (internet es la herramienta) eliminando los programas de descargas, que Google pague una cuota a las compañÃas telefónicas porque sà o “que inventen ellos”. ¿No será que lo único que quieren es seguir sacando tajada en un mundo en el que se han quedado “obsoletos”?
Todo esto viene a cuento de la promoción de un libro en el que el autor asegura que “internet nos hace más estúpidos“, una vieja polémica que por la gran cantidad de estudios cientÃficos que hay detrás, será periódica en el futuro.
Asegura que navegar por internet nos cambia fÃsicamente el cerebro, y que internet tiene tantas distracciones que nos obliga a estar siempre hiperestimulados sin llegar a profundizar nunca, y que leer un libro es mucho más reflexivo. Bien, lo que dice es cierto, pero es como decir, que beber agua nos cambia la estructura molecular de los músculos y que puede ser malo porque alguien podrÃa beber 500 litros de golpe y sentarle mal.
Por supuesto que lo que dice tiene lógica:
Cuando se nos interrumpe y distrae constantemente, como es el caso de internet, nuestros cerebros son incapaces de crear las fuertes y expansivas conexiones neuronales que son las responsables de nuestro pensamiento. Nos convertimos en meros “procesadores de señales”, en rápidos interpretes de bits de información que entran y salen rápidamente de nuestra memoria a corto plazo… lo que nos impide la contemplación, la reflexión y la introspección, ya que nos mantenemos en un estado de excitación mental continuo.
Mientras que internet disgrega nuestra atención, un libro nos hace concentrarnos. A diferencia de un monitor, una hoja promueve la contemplación.
Un enlace en un texto de internet es una carga cognitiva extra cuando leemos algo, ya que el cerebro tiene que estar decidiendo constantemente si seguirlo o no. Cuantos más enlaces, mayor reto para nuestra comprensión.
Da la sensación de que un dÃa este autor entró en internet, vio que no se enteraba de nada y que todo estaba gratis y a disposición de todo el mundo y dijo: “yo soy mejor que todos los internautas porque no les entiendo”.
Bromas a parte, es evidente que leer un libro y leer internet no es lo mismo. Comparar ambas actividades es como decir que comer chocolatinas nos hace menos sanos porque son mejores unas lentejas (seguro que hay sÃmiles mucho mejores pero como llevo todo el dÃa delante de una pantalla no se me ocurre ninguno mejor…).
Actualizo: [Este era el borador del post, no el artÃculo para publicar, pero la idea está ahÃ, solo añadir lo siguiente:] Lo que sà habÃa oÃdo, no se dónde, es que Google nos hace más tontos porque cada vez que tenemos una duda, a los 5 segundos ya la hemos encontrado, lo que evita hacer el esfuerzo mental de pensarlo y de intentar resolverlo.











June 16th, 2010 at 8:40 am
[...] Dicho asà puede tener sentido por una parte, pero por otra ninguno en absoluto. Es como que el poderoso lobby del libro les ha aconsejado decir que si internet no es fiable, los libros impresos sà que los son, de [...]